En colaboración con el Arnold Schönberg Center, Wien
Schönberg todavía lo hace difícil a sus oyentes como la ejecución de sus alumnos ante él. Obliga, domina, elogia, critica, tiene siempre la última palabra. Puede ser que con esto él, el exclusivo, también 50 años después de su muerte fatiga el oído, siempre más marcado de manera hedonista. Puede ser que precisamente por esto es un regular errático para los valores de la música, para la tolerancia en el oído, apara tomar las medidas de la propia capacidad de recepción. (Otto Brusatti).