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Anton Bruckner en Viena

En esta exposición se podía seguir a la biografía del compositor Antón Bruckner (1824-1896) con un especial a su período en Viena, donde vivió y trabajó por casi tres décadas a partir de 1868, una ciudad que se había convertido en una ciudad diferente de la que él había conocido en ocasión de su primera visita de 1851. Como apenas otro gran compositor Bruckner aquí fue víctima de incomprensión y desprecio. Bruckner se encontró entre todos los frentes, fuertemente criticado por los tradicionalistas, que veían a Brahms como heredero de la música clásica absoluta, mientras el “lado falso”, de los partidarios de la música programática, que tenían como dioses a Wagner, Liszt y Berlioz, le habían incorporado. Apenas dos décadas después de la muerte del compositor - entretanto los frentes rígidos se habían disuelto - sus obras fueron muy difundidas y verdaderamente populares. Y decía Wilhelm Furtwängler en un discurso, publicado en 1952, como presidente de la “Sociedad Bruckner” de Alemania: “Si a pesar de los intentos combinados de artistas, teóricos, historiadores, etc. ..., no era posible destronar el genio, esto en el fondo es solo una señal - una de las pocas señales - de que el arte para nosotros es una verdadera necesidad”. (Herbert Koch - Helmut Kretschmer)